El Negre de la Riba
Se trata de la reproducción, hecha en fibra de vidrio, del mascarón de proa de un barco del siglo XVII que fue desguazado en Barcelona hacia el año 1860 y que se conserva en el Museu Marítim. La reproducción fue inaugurada en 2003 y recolocada en su actual ubicación en 2005.
“El Negre de la Riba” es un mascarón de proa de una embarcación que llegó a la Barceloneta en el siglo XVIII. Francesc Bonjoch fue el primero en tener esa peculiar figura. Según se cree, este botero de la Barceloneta lo rescató de un bergantín que había en La Riba (el actual muelle de la Barceloneta) que estaba en desguacel y allí encontró la figura de un mascarón de proa. Más tarde se ha descubierto que representaba a un indígena americano, pero el desgaste de la figura le dio facciones subsaharianas. Francesch Bonjoch le quitó la base y lo puso como reclamo en la puerta de su puda (una especie de taberna de la época) situada en el muelle y enseguida se hizo muy popular en el barrio. Los vecinos también le llamaban el “papus” y servía para asustar a los niños que no obedecía a los padres, a menudo les amenazaban diciéndoles que vendría a buscarles “lo negro de la Riba”, al estilo de "el hombre del saco”. Con la reforma del muelle las pudas desaparecieron y el “negre” fue trasladado primero a un almacén de vinos de la misma familia que tenían cerca de la antigua plaza de toros del Torín de la Barceloneta y después fue rondando por otros establecimientos como por ejemplo uno cerca del cementerio de Poblenou y posteriormente en el Barrio de Sant Martí, en una zona conocida como la Ciudad de Nyoca.
Parece que hasta 1887 estuvo siempre en locales de los Bonjoch, cuando murió el último descendiente de la familia. En todo este viaje incluso llegó a presidir un baile, por lo que fue restaurado y se le añadieron las extremidades de yeso por los puntos que las tenía rotas. Más tarde, tenemos noticia de que decoró una portalada en el número 8 de la calle Castillejos. Años después, un comerciante de vinos lo compró y lo tuvo brevemente en la Calle Pallerols, más o menos hasta el año 1900 en que cerró su negocio.
Fue entonces cuando Josep Moragas lo compró y lo llevó a una torre que se hizo en la montaña del Carmel y lo puso como decoración de una de las fachadas, poniendo debajo “el renombrado Negro de la Riba”. Sabemos, por un anuncio publicado en la Vanguardia en 1919 que el Señor Moragas que debería tener guardado el mascarón en Poblenou, en concreto en el Paseo del Cementerio 236 lo quiso vender. Resulta que Moragas había permutado su torre en el Carmel con un solar pasaje de Corbinetty, actual pasaje del General Bassols, cerca del Cementerio de Poblenou y al parecer nadie le había comprado el Negre de la Riba respondiendo al anuncio en el diario y por tanto pasó a manos de la familia Pla con la que hizo el cambio, La familia Pla en 1934 lo dio en el Museo Marítimo de Barcelona, lugar donde actualmente se puede ver la figura auténtica y donde se descubrió que no se trataba de un guineano sino de un indio iroques.
A pesar de todas las vueltas que dio el mascarón de proa los vecinos de la Barceloneta no la habían olvidado y en el 2003, coincidiendo con el 250º aniversario del barrio, lo llevaron de nuevo al barrio donde se hizo conocido..












